Tauromaquia: ¿La fiesta que queremos?

Por: Daniel Hernández Valdez

28 de octubre de 2014.

Actualmente han cobrado auge las leyes y organizaciones dedicadas a defender y a dignificar la vida animal. Esto ha puesto en tela de juicio ciertas costumbres o tradiciones en donde los animales son los protagonistas de estos juegos y que por desgracia en la mayoría es arrebatada la vida del animal bajo la mirada de varios cientos o miles de espectadores. Tal es el caso de la tauromaquia, o las corridas de toros, donde una persona llamada torero se enfrenta con un toro a muerte. Esta tradición es originaria de España.

En México con la conquista por parte de los españoles, es evidente que muchas de sus costumbres y tradiciones nos fueron impuestas, una de ellas esta práctica que muchos le llaman “arte”.

No es reciente que las corridas de toros han mostrado repulsión y desagrado para muchas personas, tanto que en nuestro país están cobrando fuerza las medidas en favor de la protección animal, y como resultado de esto, varios estados de la republica ya se han prohibido las corridas de toros.

El animal forma parte de una cadena alimenticia en la cual el hombre es la cabeza de esta, es un ciclo de vida que se debe cumplir. Analizando de esta forma puede que se tenga la razón en muchos aspectos, pues así lo dicta la cadena de supervivencia, el detalle que creo yo que aquí existe es que la muerte del toro en realidad no es para satisfacer la necesidades de una persona hambrienta, si no para su diversión y morbo de público al ver como poco a poco el animal muere.

Ahí es donde yo pongo el dedo en la llaga, y entra mi desacuerdo pues no hay vida (Incluso la de alguna otra especie) que valga la pena por aplausos y ovaciones, o incluso por simple entretenimiento.

Habrá personas a favor o en contra de esta práctica innecesaria, y como siempre cada una de estas tendrá su argumento para defender su postura y se tiene que saber respetar. Pero dejando a un lado eso, hay que ver más a fondo y analizar cómo es que el hombre es capaz de realizar este tipo de acciones que al final de cuentas, no son indispensables en la vida y solamente lo que hacen es exhibir, demeritar, humillar y sobre todo sufrir a un animal dentro del ruedo.

Por último comparto una frase que me encontré navegando en la red, que en lo personal me puso a pensar. Y dice así: “Un país, una civilización se puede juzgar por la forma en la que trata a sus animales”  -Gandhi.

Hasta luego.

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