Mundial Sub-17: La Selección supera toda adversidad y elimina en muerte súbita a los Países Bajos.

Por Juan Carlos González

Remando contra corriente y superando adversidades, la Selección Mexicana Sub-17 supera en muerte súbita (1-1 en tiempo regular y 4-3 en penales), a la Selección de los Países Bajos, en la primera semifinal de la Copa Mundial de la especialidad, llevada a cabo en Brasil. Ante una baja asistencia, con mayoría mexicana y escasas camisas canarias, a la espera del partido de su selección, el equipo nacional juvenil soportó cada embate de los anaranjados. Desde los primeros minutos, exhibieron una resiliencia que no les hizo caer, ni con un compañero lesionado, ni con el rival jugando mejor y anotando el primer gol del partido.

Empezaba el partido y se notaba la diferencia en los planes de juego de ambas escuadras. Los neerlandeses atacaron, en base a pequeñas conexiones, entre sus integrantes y siempre buscaron el pase entre líneas. Así fueron avanzando hacia el arco contrario, con mucho éxito. Los mexicanos respondieron con una presión alta y ataque por los costados de Bruce El-Mesmari y Bryan González. Era cuestión de tiempo para que las adversidades llegaran.

La juvenil Oranje continuó generando ocasiones, gracias a las repetidas entregas de balón de la defensa vestida de negro. Una oleada más de los europeos trajo consecuencias inesperadas para el entrenador del representativo. En el minuto 17, el defensor José Ruiz, canterano del Guadalajara, sufrió un tirón en el muslo izquierdo cuando marcaba a un adversario y se vio obligado a retirarse en camilla, sustituido por Emilio Lara.

Con un cambio ya hecho, menos de 20 minutos jugados y con el ataque naranja, cada vez, más cerca de anotar, el entrenador Marco Ruiz, mantuvo su plan de juego. Su oncena siguió regalando balones y estuvo cerca de pagarlo caro, con un centro que el jugador del Ajax, Naci Unuvar, remató a portería exitosamente, pero que el árbitro ecuatoriano Guillermo Guerrero anuló, tras derribar y cometerle una falta al arquero Eduardo García. El conjunto de Peter van der Veen fue el dominador del partido, durante el resto del primer tiempo. La presión que su rival les ejercía desapareció y los 45 minutos iniciales terminaban con empate a cero.

Joel Gómez, sustituyendo a El-Mesmari, fue el único movimiento que produjo el “Chima” Ruiz, al regresar de vestidores. Regresaban los neerlandeses a la carga, gracias a que los mexicanos no dejaron de perder el esférico. Sin embargo, los 15 minutos de descanso, fueron suficientes para que tomaran aire y seguir con el pressing. Así como los ataques holandeses, el reloj seguía su marcha y, en el minuto 63, un tiro de esquina cobrado por Ian Maatsen terminó estrellado en el larguero, gracias al cabezazo de Youri Regeer. Fue el inicio de una serie de ofensivas, que aumentaba de intensidad, por cada oportunidad fallada.

Ruiz se dio cuenta de ello e ingresó a su tercer cambio, Efraín Álvarez. En la siguiente jugada,  en el minuto 74, Melayro Bogarde rescata una pelota, a punto de salir por la banda, supera a Alejandro Gómez y, en la línea final, tira un centro raso para Regeer, que se introduce a la portería, gracias al desvío de Santiago Muñoz, al marcarlo. Era el 0-1 y el panorama parecía muy oscuro. 5 minutos después, señala una falta, afuera del área de Países Bajos y el recién ingresado Álvarez se tuvo fe para cobrar.

Con una pésima colocación del arquero Calvin Raatsie, el jugador del Los Angeles Galaxy superó la barrera de 4 elementos y anotaba el empate del partido. Un momento de iluminación, cuando más se necesitaba, la selección dio una señal de vida que los mantuvo en la pelea por la final. Faltaban 10 minutos para concluir el tiempo reglamentario y el partido era para cualquiera. El campeón europeo de la categoría no renunciaba al ataque, pero tampoco lo hacían los campeones de CONCACAF. Estaban a la espera de que un error, una pequeña oportunidad para adelantarse. Los rostros en el banco neerlandés, desde entrenador hasta jugadores, eran de desconcierto. Un disparo de media vuelta, en el área, de González fue el último intento con peligro, antes de que terminaran los 90 minutos con la igualdad a 1.

El reglamento de la competición señala que, en caso de empate, se tenía que jugar una serie de penaltis, para definir un ganador y, en este caso, el primer finalista. Eugenio Pizzuto, capitán del Tricolor, ganaba el volado y elegía tirar primero. Volvería a ser Álvarez, quien estaba destinado a marcar la diferencia. Para su desgracia, en el primer cobro, fue más listo el portero Raatsie, quien adivinó su cobro al estilo Panenka. Maatsen cobró potente y ponía por delante a su equipo en la tanda, 0-1.

Muñoz colocó al palo y aseguraba el primero para los suyos. Unuvar repitió la potencia, para el 1-2. Gómez, como su antecesor, pegaba a la esquina su disparo y el arquero García esperó a que Taabouni definiera centrado e igualaba la serie a 2. Pizzuto anotaba, con otro golpeo colocado y Braaf volvía a cometer el error de irse al centro. México se iba arriba 3-2. Finalmente, Raatsie iba a atajar un disparo similar a los anteriores, esta vez, era Gómez quien no pudo terminar el trabajo. Haansen anotaba el tercero, para empatar e irse a la última instancia que este juego puede llevar, la muerte súbita.

Guzmán puso el balón en la dirección contraria al arquero y era Regeer tenía que anotar para seguir en la competencia. Suponiendo que el guardameta tapatío Eduardo García iba hacia un costado, tira centrado y, con dos penales atajados, volvió a aguantar en la línea y atajar el tercero que mandaba al representativo mexicano a la gran final.

A la espera de lo que hagan Francia y el anfitrión del evento, Brasil, México jugará su cuarta final en la categoría en el mismo escenario, el Estadio Bezerrão, este 17 de noviembre, en la ciudad periférica de Gama, del Distrito Federal de Brasil.

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