CLÁSICO AÑEJO, PASIONES INTERMINABLES

Sábado 4 de Abril, Guadalajara,Jalisco. Otra edición del clásico más añejo en el futbol mexicano se vivió en el estadio Jalisco. Atlas y Guadalajara se enfrentaron para dejar como resultado un empate por  la mínima y lleno de un sinfín de pasiones, emociones, gritos y sentimientos en sus aficionados pero más allá de eso, en los seguidores mexicanos del deporte más popular del mundo.

Dos equipos, una misma ciudad. Así, desde la fundación del Atlas en 1916, las rivalidades entre los aficionados de ambos guerreros no han parado. Las clases sociales fueron un elemento importante para que se consolidara como clásico pues los de clase media seguían a los rojiblancos y los de la “alta” preferían a los rojinegros.

En 1951, Atlas venció al Rebaño Sagrado en la penúltima jornada (torneos largos) y consiguió su primer y único título de liga. Desde entonces la ambición por ganar cada partido en que se enfrentaban fue creciendo.

tubo-gomezOtro elemento que nutrió este clásico fueron los gritos que la afición rojinegra le propinó al portero de las Chivas, Jaime ‘Tubo’ Gómez, fue insultado durante gran parte del encuentro. Al ver que el partido era ganado por el Guadalajara fácilmente por 5-0, el ‘Tubo’ pidió una revista a alguien fuera del campo, se sentó junto a un poste de su portería y empezó a leerla en clara burla a los atlistas.

A partir de estos acontecimientos la Perla tapatía se dividió para apoyar a los guerreros rojiblancos y rojinegros.  Hoy, en el Clausura 2015 se volvieron a ver la cara y el estadio Jalisco fue testigo de su batalla por el orgullo. La pelota entró una vez a cada portería y fue a manos de Omar Bravo, por parte de la oncena Chiva y de Luis Nery Caballero, jugador atlista.

En las tribunas se vivió otro partido; las porras y los abucheos se hicieron presentes a lo largo del encuentro. La intensidad y las entradas fuertes no faltaron y el sazón se lo dieron los travesaños y postes, pues salvaron a ambos equipos en varias ocasiones.

Los porteros también fueron cruciales. Por un lado Federico Villar atajó un balón que pretendía clavarse en la portería rojinegra a manos de Carlos Fierro. Villar saltó, lo desvió y no pasó a mayores. Por otro lado, Luis Michel tuvo una actuación precisa salvando en más de 3 ocasiones al Rebaño Sagrado.

En el último minuto de compensación y producto de la intensidad del partido, el árbitro asistente marcó un penal a favor de los locales. Sin embargo, apareció el portero Chivista y silenció el gol en las tribunas rojinegras atajando el balón con una mano pues el tiro fue lento.

Llegó el silbatazo final pero los ánimos seguían alborotados y José Manuel de la Torre puso mano dura y se llevó a todos los jugadores rojiblancos a los vestidores para evitar algún enfrentamiento o expulsiones.

Así, una vez más las emociones en la Perla Tapatía se vivieron al máximo y aunque el clásico tapatío sea el más añejo de la historia del futbol mexicano, las pasiones son interminables.

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